Datos básicos de Opabinia
| Nombre científico (Género) | Opabinia |
| Significado del nombre | Nombrado por el Paso Opabin (un lugar en Canadá) |
| Clasificación | Arthropoda, Artrópodo basal, Opabiniidae |
| Longitud total | Aprox. 4.3 - 7.0 cm (espécimen máximo aprox. 10.1 cm) |
| Dieta | Carnívoro / Carroñero (microorganismos y materia orgánica en el lecho marino) |
| Período | Cámbrico Medio (hace aprox. 505 - 508 millones de años) |
| Descubierto en | Columbia Británica, Canadá (Esquisto de Burgess) |
| Año de descripción | 1912 |
Características: Una apariencia extraña con cinco ojos y una trompa
Opabinia (Opabinia regalis) es un pequeño invertebrado, que mide unos centímetros de largo, que vivió en los mares del período Cámbrico hace unos 500 millones de años. Descubierta en el famoso Patrimonio de la Humanidad "Esquisto de Burgess" en Canadá, esta criatura tenía una apariencia extremadamente extraña que no encaja en ningún grupo de animales vivos de la actualidad.
Su cabeza redondeada presentaba cinco ojos montados sobre tallos cortos. Se cree que esto le dio a Opabinia una visión de casi 360 grados, permitiéndole buscar presas en el fondo del mar mientras vigilaba a los depredadores desde arriba.
Aún más extraño era la "probóscide" (un órgano en forma de trompa o tubo) larga y flexible que se extendía desde la parte delantera de su cabeza, parecida a la manguera de una aspiradora. Al final de esta probóscide había una pinza con púas que se usaba para atrapar presas. La boca de Opabinia estaba ubicada en la parte inferior de su cabeza y se abría mirando hacia "atrás" (hacia su cola). Se presume que atrapaban a sus presas con la punta de su probóscide y doblaban toda la trompa en forma de "U" para llevar la comida a su boca orientada hacia atrás.
¿Por qué se conservaron cuerpos blandos como fósiles?
Por lo general, el cuerpo blando de un animal se pudre rápidamente después de la muerte, dejando solo huesos duros o caparazones para fosilizarse. Sin embargo, en la formación del Esquisto de Burgess en Canadá, una avalancha masiva de lodo submarino (corriente de turbidez) enterró instantáneamente a las criaturas en el fondo del océano sin oxígeno. Sin oxígeno, las bacterias no pudieron descomponerlas, lo que permitió que organismos de cuerpo blando como Opabinia se conservaran milagrosamente, incluso hasta sus ojos y órganos internos.
Controversia y evidencia de la evolución: ¿Qué pasa con las patas?
El cuerpo de Opabinia estaba dividido en 15 segmentos, con "lóbulos laterales" en forma de aletas que se proyectaban diagonalmente hacia abajo en ambos lados. Se cree que nadaba cerca del lecho marino ondulando estas aletas de adelante hacia atrás.
De hecho, entre los paleontólogos ha existido un debate de décadas sobre la estructura del abdomen de Opabinia. La cuestión era si "los rastros triangulares que quedan en los fósiles eran patas blandas para caminar (lobópodos) en el lado ventral, o si eran órganos digestivos (partes del intestino) que sobresalían del interior del cuerpo".
Como resultado de estudios científicos recientes y verificación en 3D, la teoría predominante ahora es que "tenía aletas en su espalda para nadar y respirar, y patas blandas en su vientre para caminar". Esto proporciona una pista crucial para comprender cómo evolucionaron las "patas complejas y bifurcadas" de los artrópodos posteriores (como camarones, cangrejos e insectos).
Nuevos descubrimientos y supervivencia: Los opabínidos prosperaron durante mucho tiempo
Durante más de un siglo después de su descubrimiento en 1912, se creía que Opabinia era la única especie de su familia (Opabiniidae) en el mundo. A veces se le trataba como un fracaso evolutivo transitorio nacido durante la era de diversificación biológica conocida como la "Explosión Cámbrica".
Sin embargo, en 2022, una serie de descubrimientos anuló esta sabiduría convencional. Se encontró un pariente ligeramente peludo llamado "Utaurora" en Utah, EE. UU., y se descubrió una pequeña nueva especie llamada "Mieridduryn" en el Reino Unido.
En particular, Mieridduryn se encontró en estratos del "período Ordovícico (hace unos 462 millones de años)", aproximadamente 40 millones de años después del Cámbrico. Esto demuestra que estas extrañas criaturas con cinco ojos y una trompa no se extinguieron rápidamente en el Cámbrico, sino que fueron sobrevivientes exitosos que se adaptaron y vivieron en varios mares durante decenas de millones de años.
Impacto en la teoría evolutiva y "La vida maravillosa"
Charles Walcott, quien describió por primera vez los fósiles de Opabinia en 1912, estaba limitado por la creencia contemporánea de que "los organismos evolucionan a lo largo de un camino recto y predeterminado de lo simple a lo complejo". Como resultado, forzó a esta extraña criatura a entrar en el grupo de los crustáceos, similar a los actuales anostráceos.
Sin embargo, en la década de 1970, un equipo de investigación dirigido por Harry Whittington reexaminó los fósiles en tres dimensiones, cincelando cuidadosamente la roca con agujas. Existe una anécdota de que cuando Whittington presentó una diapositiva de Opabinia con sus "cinco ojos y probóscide tubular" en una conferencia en 1972, los eruditos que llenaban la sala estallaron en "risas" por pura sorpresa y desconcierto ante su apariencia increíblemente poco convencional.
La vida maravillosa y la contingencia de la historia
La morfología única de Opabinia se presentó como tema central en el famoso libro superventas "La vida maravillosa" del biólogo evolutivo estadounidense Stephen Jay Gould. Utilizando a Opabinia como ejemplo, Gould argumentó a favor de la "contingencia de la historia", afirmando que "si la cinta de la vida se rebobinara y se reprodujera de nuevo, ligeras diferencias de suerte harían que sobrevivieran criaturas completamente distintas, dando como resultado un mundo completamente diferente al de hoy".
En la actualidad, Opabinia está clasificada como un "antepasado temprano de los artrópodos (grupo troncal)", relacionado con insectos y crustáceos. Sigue siendo uno de los organismos modelo más importantes en paleontología.